Cine y alimentación.

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como cocinar tu vida

Todos los miércoles de julio a las 21 hs en el CC Leonardo Favio (Bs As 55) Entrada libre y gratuita.

El Programa cultura.arte.identidad. de la Secretaría de Extensión y Desarrollo invita a participar en julio de Cine y alimentación.

 Invita: Departamento de Ciencias de la Comunicación – Facultad de Ciencias Humanas / Mesa de la Diversidad  / Proyecto de Divulgación Científica “La alimentación: potencial escenario para el debate y la educación científica y cultural” (CONICET-INNOVAT)

A lo largo de la historia del cine se han sucedido no sólo muchos títulos cuyo tema central es la alimentación, la gastronomía o la cocina, sino que, en muchas películas, la escena más importante se desarrolla en torno a una mesa o la gastronomía es utilizada como referencia para mostrar diferencias e identidades culturales.

El comedor, en muchas ocasiones integrado en la cocina, ha sido durante largo tiempo el lugar más importante de la casa, cómo lugar de reunión y, por lo tanto, de comunicación y sociabilidad dentro de un hogar. La función principal de este espacio, comer, se convierte también en un acto social, en torno al cual puede surgir la comunicación y fluir los sentimientos. Por esta razón, el cine se ha servido de la alimentación como vía para mostrar el intercambio de afectos, pasiones, ideas o creencias.

 

Miércoles 02/07 – 21 hs: Cous Cous, la gran cena, de Abdellatif Kechiche (Francia/2007), 151 min.

Miércoles 09/07 FERIADO

Miércoles 16/07 – 21 hs: Súper tamaño, de Morgan Spurlock (Estados Unidos/2004), 100 min.

Miércoles 23/07 – 21 hs: El festín de Babette, de Gabriel Axel (Dinamarca/1987), 102 min.

Miércoles 30/07 – 21 hs: Cómo cocinar tu vida, de Doris Dörrie (Alemania/2007), 100 min.

 

Miércoles 02/07 –

21 hs: Cous Cous, la gran cena, de Abdellatif Kechiche (Francia/2007), 151 min.

cous cous

El cous cous es una comida tradicional de Marruecos y Argelia hecho de sémola de trigo al que se le suelen sumar verduras y pescado. El realizador de origen tunecino Abdellatif Kechiche utiliza la comida como excusa para hablar de la fuerza de las mujeres, de las dificultades de los inmigrantes, del poder de la seducción, del juego erótico de los cuerpos, las filiaciones, los legados y las relaciones entre padres e hijos. Este director es un interesante y sensible observador de la rica, compleja y contradictoria relación entre la Francia opulenta y los inmigrantes magrebí; capaz de armar potentes relatos, con buen ritmo narrativo, tratando a sus criaturas con una gran dosis de ternura y afecto. Es evidente que el cine no cambia al mundo, pero a veces se puede, como Kechiche, sugerir que otro mundo, más justo, más amable, más arriesgado es posible.

Kechiche decide contar esta historia sobre una familia numerosa que intenta abrir y sostener un restaurante en el puerto como sueño y última esperanza de supervivencia, para eso rompe con esos prejuicios de películas sobre gastronomía y bailes típicos que caen en pintoresquismo for export.

Slimane es un hombre divorciado que habita en una pensión. Su mujer y todos sus hijos siguen en casa. Todos los domingos se reúnen, junto con los cónyuges y los niños, alrededor del cuscús que hace la madre con el pescado que su ex-marido le trae de la lonja en la que trabaja. Slimane mantiene una relación con una señora que también tiene una hija adolescente. Slimane es despedido de su trabajo y decide montar un restaurante sobre una barca especializado en cuscús de pescado, de cuya preparación se ocuparía su ex-mujer. La búsqueda de inversores o préstamos y de todos los permisos necesarios para el negocio se convertirá en una odisea para Slimane y su hijastra.

La esencia de “Cous Cous, la gran cena”  se da en  la intimidad de la  comida compartida en familia, en dónde están todos abarrotados alrededor de una mesa pequeña, y en dónde las miradas de las mujeres son amplias y profundas, se cruzan y se descruzan todo el tiempo entre ellas y con los hombres de la familia, demostrando su fuerza, su inventiva, su resolución.

Fuente: Monteagudo Luciano(2009. julio 30). Sobre padres e hijos. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-14749-2009-07-30.html

Miércoles 09/07

FERIADO

Miércoles 16/07 –

21 hs: Súper tamaño, de Morgan Spurlock (Estados Unidos/2004), 100 min.

super-size-me

Al margen de nuestras costumbres y creencias alimentarias, Super size me es una propuesta contundente y necesaria para conocer los alcances de la alimentación chatarra. Dicho de otro modo, Spurlock supo basar su investigación en fuentes fidedignas -médicos, nutricionistas, abogados, funcionarios gubernamentales-, en información concreta -producto de entrevistas, estadísticas, gráficos, análisis de laboratorio- y en su propia experiencia -hacer una “dieta McDonald’s” tres veces por día, durante un mes-.

Los resultados del experimento están a la vista, no sólo en cuanto a los efectos en la salud del director sino en relación con la reacción institucional de la industria alimenticia norteamericana.

Hay una rigurosidad del trabajo periodístico y un involucramiento integral de Spurlock que le concede al documental  una gran virtud y su visionado es muy recomendable; sobre todo, para los que aún creen que ir a un local de comida rápida es una buena opción.

Somos lo que comemos

 

Miércoles 23/07 –

21 hs: El festín de Babette, de Gabriel Axel (Dinamarca/1987), 102 min.

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El festín de Babette se sitúa en un lugar privilegiado en las relaciones que a través de los tiempos han mantenido el cine y la gastronomía, cuyos mejores logros han pasado por los extremos: o el hambre feroz (La quimera del oro, de Chaplin) o el banquete descomunal (La gran comilona, de Ferreri)

Ambientado en un rincón costero de Jutlandia en el siglo XIX, describe un ágape espléndido, el que inesperadamente sirve una criada francesa, ex cocinera de un lujoso restaurante parisiense agraciada por la lotería, a las dos hermanas a quienes sirve y otros miembros de la aldea. Dado el puritanismo de los comensales, el exuberante desfile de manjares y vinos selectos tendrá algo de pecado, entre la gula, la lujuria y el rito pagano.

La  actividad culinaria adquiere tintes de inspiración divina y sirve para vencer temores y prejuicios en esa pequeña aldea de pescadores del mar Báltico. La llegada de una atormentada refugiada francesa (Babette) procedente del turbulento París de 1871 transforma lentamente a los rígidos pobladores de fe luterana con la sapiencia de una alta cultura gastronómica, que se plasma finalmente en un espectacular banquete de agradecimiento para el que Babette no dudará en gastar todo el dinero que ha ganado con un billete de lotería premiado. El famoso menú de Babette incluye exquisiteces como la sopa de tortuga, blinis Demidoff, codornices en sarcófago, ensalada en endíbias, una tabla de quesos y frutas, acompañados de los mejores vinos y botellas de Veuve Clicquot. Los piadosos comensales superan el temor al pecado y consienten en la presencia divina en esta ofrenda culinaria tan terrenal en la que todo tiene cabida, mostrando de manera ejemplar esa transformación social que lleva de las clases privilegiadas hacia el ascenso de la meritocracia. El banquete creado por Babette y los vinos excepcionales que lo acompañan es pura haute cuisine disfrutada por nobles y campesinos por igual.

La idea de Blixen, o de Axel, es encontrar el equilibrio entre la devoción y el placer, y organizan el ritual de la gran cena que es la esencia de la película y donde la espiritualidad encuentra su acomodo en el deleite del paladar. Creencias y gastronomía.

Babette nos da una lección de agradecimiento, de generosidad, de perdón, de unión, de la verdadera espiritualidad, de compartir el talento, y de no olvidar que uno debe de dar lo mejor que tenemos en la vida.

El festín de Babette se llevó el Oscar a la mejor película extranjera.

Fuente: Muñoz Alejandro. El festín de Babette: Un delicioso manjar. http://cineycomedia.com/critica-el-festin-de-babette/

Miércoles 30/07 –

21 hs: Cómo cocinar tu vida, de Doris Dörrie (Alemania/2007), 100 min.

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Doris Dörrie acompaña al maestro zen Edward Brown en sus conferencias y en sus clases de cocina para comprobar que cocinar, o mejor dicho, saber cómo cocinar, es cuestión de cuidarse uno mismo y cuidar a los demás. El filósofo, profesor y maestro zen nos enseña la sensualidad de hacer pan, la filosofía de los rábanos y la serenidad de las zanahorias para ofrecernos esta delicia culinaria que muestra la sabiduría que encierran sus consejos prácticos.

Con esta película, la realizadora alemana  pretende hacernos tomar conciencia de que comer es algo más que ingerir alimentos. Cocinar es un festival de sensaciones y un acto de amor y generosidad.

Esta película está dividida en varias partes en las que trata diversos temas como la falta de preparaciones caseras y comidas tranquilas, pausadas y conscientes, el abuso de productos industriales, fast food y productos precocinados que contienen petróleo, pero también que algunas personas cultivan todos sus alimentos de una manera totalmente natural y biológica, mientras que otras aprovechan lo que los demás desperdiciamos. Incluso vemos que hay una parte de la población que desinteresadamente prepara comida y la reparte de forma gratuita a los sin techo.

Es necesario ocupar la mente con lo que estamos haciendo en cada momento y no en otras cosas, para así desarrollar la atención y el conocimiento usando la comida como nuestro vehículo, porque muchas veces trabajamos sin pensar y no vemos con nuestros ojos, ni sentimos con nuestras manos. En esta parte Edward recuerda el consejo que le dio su profesor Zen Suzuki Roshi, que es el siguiente: “Cuando laves el arroz, lava el arroz. Cuando cortes las zanahorias, corta las zanahorias. Cuando remuevas la sopa, remueve la sopa”.

Edward Brown de una manera práctica y entretenida, sabe cómo enseñarnos todos estos pensamientos filosóficos. Para él, el mundo es como una sandía y en sus cacerolas cocina ríos y montañas. Con sus clases intenta darnos respuesta a estas preguntas: ¿Cuál es el significado de cocinar y de comer para una comunidad?¿y para un individuo?¿Cocinar es un acto político?¿Cómo refleja la cocina nuestra actitud ante la vida y ante el mundo?

Las observaciones de Doris Dörrie en San Francisco revelan un mundo de contradicciones y diversidad que va desde los restaurantes de comida rápida, los granjeros, los sin techo o una mujer que sólo come lo que los demás tiran. El 80% de los estadounidenses no comen en casa, ni cocinan. Si no sabes cocinar y eres pobre, tienes que vivir de la comida barata y mala. El hecho de no tener tiempo para cocinar o para comer juntos es una pérdida de rasgos culturales y comunitarios. Aprender a cocinar significa experimentar y preservar la riqueza de nuestra propia cultura y nuestras tradiciones.

Cómo Cocinar tu Vida puede cambiar tu forma de ver la cocina, de comer e incluso de tu propia vida. Nunca más cortarás las verduras como lo habías hecho hasta ahora.

Fuente: http://www.karmafilms.es/howtocookyourlife/

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