Con el corazón en la mano.

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Todos los martes, a las 21 hs, en el Cineclub Al Filo (CC Leonardo Favio – Bs As 55 – Río Cuarto / Córdoba) 

Por Virginia Varisco

El melodrama siempre me atrapó. Cuando era niña me encantaba ver novelas, y en mi casa, aunque no se veían muchas, tampoco se me prohibían como a otras amigas, y eso me daba importancia…Tengo dos recuerdos especiales, entre los 8 y los 10 años, Grecia Colmenares llorando en un plano a contraluz en “María de nadie” -mientras lo escribo me sonrío: me da gracia ese nombre tan despojado, exponente del género y veo, clara en mi recuerdo, a la pelilarga protagonista ¿qué habrá sido de ella?-, y otra novela que daban al mediodía, brasilera,  “Ronda de Piedra” en la cual la protagonista se llamaba Virginia y si bien no tenía nada que ver conmigo, ese único rasgo en común me identificaba fuertemente y me encantaba. Desde aquel tiempo hasta hoy han pasado más de treinta años. Sin embargo y aunque no soy asidua espectadora de telenovelas, el género me sigue atrapando. Alguna vez estudié que  los sucesos dramáticos que se narran en el melodrama sirven para exaltar los sentimientos, a menudo de modo exagerado y presentan una escasa elaboración psicológica (y en los ejemplos arriba citados sumaría artística)  sin embargo sigo eligiendo este tipo de propuestas y  me conmuevo  con los personajes y sus historias. En este punto, el contrato como espectadora lo cumplo desde principio a fin construyendo mi propio relato que tiene que ver con la poética/estética del discurso propuesto que entrelazo y pongo a dialogar con infinitos intertextos que amplían mi lectura del mundo, que me enriquecen. Por eso, esta selección de películas y este eje –quizá, algunas, no encajan “perfectamente” en el género- pero a mí, cuando las veo, se me rompe el corazón y los ojos se me inundan, porque el melodrama habla de nosotros, siempre, sin nombrarnos.

“La mujer del Puerto” Arturo Ripstein –México-1993

La sordidez impera, desde la primera escena la percibimos. Nos acompañará toda la película. Es una marca que está en el puerto, el prostíbulo, las miserias y las pasiones de los personajes. Ripstein no nos da respiro, aunque nos permite esbozar una sonrisa de vez en cuando. La acción de la película está presentada desde tres puntos de vista diferente: Perla, Tomasa y el Marro. Compartiremos así, la historia de una familia  que parece estar destinada a la tragedia, sin embargo, cuando finalice la peli aplaudiremos agradecidos.

“La Anguila” Shohei Imamura –Japón- 1997

El inicio de la historia es sangriento. Se trata de un femicidio. Pero ese es solo el punto de partida, esta película de Imamura nos presenta a un hombre arrepentido, que sufre y quiere intentar ser otro. La anguila nos propone una mirada compasiva sobre el ser humano, nos habla sobre el perdón y las oportunidades que nos da la vida para reinventarnos y volver a empezar.

“M Butterfly”- David Cronenberg –Canadá- 1993

Una ópera de Puccini sirve para contar una historia de amor y traición. Con una determinada elección estética (sello Cronenberg) y una película que se propone contar desde lo sutil: la mirada de deseo constante y permanente de René, un diplomático francés en la China de los 60 (interpretado por Jeremy Irons)  hacia Song Lilling. Se genera entre ellos un vínculo obsesivo, que los llevará fatalmente a la autodestrucción consciente. El guión está basado en una novela que narra hechos reales.

“La Flor de mi secreto” – Pedro Almodóvar- España- 1995

La última película de Almodóvar, Julieta, nos gustó pero la notamos demasiado prolija,  como si Pedro ya hubiera sentado cabeza y se hubiera alejado de sus personajes que, muchas veces, rozaban lo cursi y lo bizarro. Sin embargo, hay un estilo indiscutible en este director que dirige magistralmente a sus actrices / personajes femeninos. La flor de mi secreto, con Marisa Paredes como una escritora exitosa y luego despechada esposa, es uno de los mejores exponentes de su estilo, donde la complejidad de los vínculos, las relaciones y los sentimientos están expuestos con crudeza y sinceridad y se encarnan en personajes que llevan adelante un laberíntico guión.

 

“El juego de las lágrimas” –Neil Jordan- Gran Bretaña- 1992

La trama de esta película, al igual que M Butterfly es de intriga política y también esconde un secreto. Hay lealtades y traiciones, pasión y muerte. La fábula que cuentan los personajes en un momento de la película, de la rana y el escorpión, define la naturaleza de los mismos e intenta hacer un parangón con los humanos. Allí es cuando nos surge la pregunta ¿hay una naturaleza humana?

 

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