LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS

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El amor después del horror…

LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS. España, 2005, 115’, dirigida por Isabel Coixet, con Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Julie Christie.

El secreto de las palabras, el silencio, lo que los protagonistas ocultan es el punto de inflexión del segundo largometraje de Isabel
Coixet (Mi vida sin mí).

En La vida secreta de las palabras, con la producción de Agustín y Pedro Almodóvar (Deseo producciones) y el protagonismo de Sarah Polley y Tim Robbins, Isabel Coixet disfraza la guerra en los Balcanes, las violaciones masivas específicamente, en otra de las
tantas historias de amor dramático a los que el cine ya nos tiene acostumbrado.

Coixet escribió y dirigió está película que tiene como escenario una plataforma petrolera en medio del mar. Allí se establece una relación en la que dos personas solitarias, una trabajadora industrial devenida en enfermera y un accidentado trabajador de la plataforma, intentan ampararse y complementarse mutuamente (él habla y ella sólo escucha).

La directora inunda de metáforas visuales cada cuadro y movimiento de cámara que realiza, incluida la solitaria plataforma, constantemente golpeada por violentas olas. Aquí vuelve a repetir ese secreto trágico y fundamental a develarse que utilizó en “Mi vida sin mí”, en este caso sin alcanzar la firmeza de su opera prima sino complicando una temática que confunde el drama intimista y las tragedias bélicas del pasado. Coixet elaboró un guión sólido en las acciones, pero que se derrumba en los diálogos finales cuando revela, justamente, lo que debería callar.

Una dificultad de La vida secreta de las palabras es pretender incorporar significados a cada uno de los planos. A esto se le suma una voz en off que deambula por el relato, y que no favorece al clima de triste belleza que encierra la película.

Las tragedias del pasado, la guerra, la soledad y las circunstancias son algunos de los elementos, además de las meritorias actuaciones, con los que La vida secreta de las palabras puede llegar a emocionar al público.

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