NO AL CIERRE DE LAS EDUSALAS

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No al cierre…

La cultura, la educación y el arte no son conceptos abstractos. Están ligados a un espacio y a un momento. Las Edusalas, como concepto y como espacio, están por desaparecer. Esta idea de cierre no sólo es una atentado a la cultura y a la educación, sino también a la inteligencia. Es un espacio en donde los distintos espectadores manifiestan su interés, sus gustos y, sobre todo, su curiosidad. Un espacio que se llenó de propuestas que jamás fueron demagógicas o condescendientes, como nos acostumbra la televisión y otros medios. Un espacio del cual se apropiaron muchos chicos de muchas escuelas que no habían entrado no sólo a un cine sino a la galería misma. Un espacio de apropiación comunitaria, de participación, en el centro de la ciudad, en el que más de 150 instituciones educativas y organizaciones en general (entre ellas Universidad Nacional de Río Cuarto, ISFD Menéndez Pidal, UEPC, PEAM, Banco Credicoop y Sociedad Israeslita, por mencionar solo unos pocos) encontraron la posibilidad de usar el cine como una herramienta educativa y como un punto de encuentro.

Es fundamental decir que por primera vez en este país se hicieron proyecciones para chicos con trastorno de espectro autista (TEA), una iniciativa que tuvo repercusión nacional y que fue rescatada por La Voz del Interior.

Los números muchas veces son reductivos y limitan la experiencia, que siempre es mucho más rica y compleja, pero otras veces reflejan de una manera distinta la importancia de algo. En un año, las Edusalas recibieron a casi cincuenta mil (50.000) personas entre los ciclos diurnos y nocturnos. Se organizaron conferencias, charlas, clínicas de música y hasta colaciones. Se proyectaron documentales específicos sobre diferentes temáticas y programas televisivos provenientes de canal Encuentro y el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales). Se proyectaron cerca de 200 películas de diferentes procedencias y épocas, se le dio un espacio importante a las películas argentinas, latinoamericanas y a retrospectivas de directores destacados.

A veces éramos tres espectadores. Otras veces veinte, treinta, cincuenta o hasta doscientos. Para los que asistíamos constantemente la iniciativa siempre fue justificada.

La decisión parece estar tomada. Sin embargo, nosotros queremos manifestar nuestro descontento y le decimos NO AL CIERRE DE LAS EDUSALAS.

Río Cuarto, Julio de 2012

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