El otro hermano

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El otro hermano (Argentina-Uruguay-España-Francia/2017). Dirección: Israel Adrián Caetano. Elenco: Leonardo Sbaraglia, Daniel Hendler, Alian Devetac, Ángela Molina, Pablo Cedrón y Alejandra Flechner. Guión: Israel Adrián Caetano y Nora Mazzitelli, basado en la novela Bajo este sol tremendo, de Carlos Busqued. Fotografía: Julián Apezteguia. Música: Iván Wyszogrod. Edición: Pablo Barbieri. Distribuidora: Tren Cine. Duración: 112 minutos.

Por Juan Andrés Salinero

Intentando unir  las muchas  ideas que me dejó la nueva película de Caetano, lo primero que se me ocurre es alguna relación con el cine argentino en general. Si muchos de nosotros vemos agotado aquello que fue el Nuevo cine  argentino (NCA), mientras que otras personas piden un cine más comercial, otros un cine popular, o la creación de una industria cinematográfica,  habría que prestarle atención a Caetano quien sirviéndose de los géneros, realiza un cine popular;  pero no  con la  comodidad de los productos provenientes de la televisión, como las películas de Suar, productos netamente comerciales, sino que es un cine que hunde sus raíces en lo profundo del lenguaje visual  y busca narraciones que nos interpelen como en forma personal.

Esta película, basada en el libro “Bajo este sol tremendo” de Carlos Busqued, configura un universo propio, que configura un cine “físico”, se siente el calor, la mugre, la eroticidad del dinero sucio. Los personajes genialmente trazados (las actuaciones son brillantes), nos hacen sentir una tremenda incomodidad, ya sea por ser cancheros, dejados, perversos, parcos o perezosos. Los cuerpos de los personajes establecen aquello que son, aquello que hacen  o lo que les ha tocado en suerte.

La forma en que cada personaje se mueve, con entera comodidad por un espacio y un paisaje duro, difícil, nos muestra un universo a ser descifrado. Nada es lo que parece a simple vista, todo tiene una historia subterránea, oscura, sucia. Esa historia siempre es contada con palabras ambiguas, cada personaje les pone nombre a las cosas según su óptica.

Película con una potencia inusitada, que devuelve a la narración un valor predominante y nos sumerge en sofocantes universos y nos invita a diseccionarlo junto a la luz enorme que nos devuelve la pantalla.

Lateralidad 1

Los dos actores principales podríamos decir que representan dos formas del cine argentino. Si Daniel Hendler fue un ícono del nuevo cine argentino (NCA), Leonardo Sbaraglia fue el carilindo actor de la tele, que su presencia servía para atraer público.

Creo que aquello que se llamó nuevo cine argentino se agotó hace mucho  y no han salido cosas demasiado originales hace un tiempo, y que muchos de sus referentes, Caetano incluido, han ido mutando a un cine más industrial (no necesariamente comercial),  y han arrastrado también a sus actores.

La película “El otro hermano”, puede leerse en esa clave, si Sbaraglia es el que hace avanzar la acción, es también el tipo siniestro, con pasado turbio,  el canchero que solo busca el dinero, es definitivamente el cine comercial. Mientras que Hendler, el  porteño que va al interior, que le  ha sucedido lo que a nadie le sucede: que te echen de un empleo público por “paja” (“si no había nada para hacer prefiero quedarme en mi casa”), que se prende en el fluir de la acción (no sabemos si es medio tonto, o si es un vivo encubierto), son las características que le podemos poner al NCA: no sabemos si las películas con fofas, sin sabor, medias pajas, o si son obras maestras que no podemos comprender.

Caetano, junto con Aristarain son quienes mejor representan la unión entre un cine clásico industrial y un cine moderno, tal vez haya que indagar en esa línea cinematográfica y dejar de insistir con obras como la de Taratuto, Campanella o incluso Burman.

Hacia el final de “El otro Hermano”, quien termina sobreviviendo es Hendler, el NCA, pero bastante herido, un tanto gordo,  ya cuarentón pero con mirada adolescente. ¿Hay que insistir con el NCA, o deberíamos inventar otra cosa?  Aun así se siguen haciendo muchas películas por año con las mismas características del NCA, lo que nos lleva a preguntarnos, en estos tiempos que corren ¿qué (tipo de) cine sobrevivirá?

Lateralidad 2

No muchas películas me tienen hipnotizado por mucho tiempo, tanto “El otro hermano” como “La larga Noche de Francisco Sanctis” me tuvieron agarrado de la butaca hasta el final. Quizá haya que sumergirse en la literatura buceando narraciones que permitan construir buenas historias que contar.

Lateralidad 3

Si bien no defiendo un cine que sea sólo narrativo, me harté de películas insulsas que nada ponen en cuestión, tremendamente despolitizadas y que no agregan nada ni al lenguaje cinematográfico ni al mundo en general.

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