Sueños del futuro. Anime de culto de ciencia ficción en el Cineclub Al Filo

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Todos los martes de julio a las 21 hs., en el Centro Cultural Leonardo Favio (Río Cuarto).

04/07 – Akira, de Katsuhiro Ôtomo (Japón/1988). 124 min. AM18.

11/07 – Ghost in the Shell, de Mamoru Oshii (Japón/1995). 83 min. AM18.

18/07 – Perfect Blue, de Satoshi Kon (Japón/1997). 81 min. AM18.

25/07 – Paprika, de Satoshi Kon (Japón/2006). 90 min. AM18.

 

Por Alexis Gutierrez

 

“También se puede argumentar que el ADN no es nada más que un programa designado para preservarse a sí mismo. La vida se ha vuelto más compleja en este arrollador mar de información. Y la vida, organizada en especies, depende en los genes como un sistema de memoria. Así que el hombre es un individuo solo por su memoria intangible…y la memoria no puede definirse pero si define a la especie humana. La llegada de las computadoras y la subsecuente acumulación de data incalculable han dado vida a un nuevo sistema de información que se establece como un paralelo al de ustedes. La humanidad ha sobrestimado las consecuencias de la computarización.” Puppet Master (Ghost in the Shell)

 

El término anime se emplea para hacer referencia a un estilo de animación japonesa.  Su etimología no es clara, se cree que la palabra anime proviene de la abreviación de la expresión anglosajona “animation”, transcripción del japonés: アニメーション (animēshon). Durante la década de los 70s y 80s también se lo conoció popularmente como “Japan Animation”, pero esta locución caducó con el pasar de los años.

El anime es un producto cultural de entretenimiento que en la actualidad se ha diseminado por todo el planeta y posee a su vez varios subgéneros con diversas caracterizaciones y conceptos narrativos y estéticos.

Es imprescindible realizar una distinción con la animación occidental, puntualmente de industrias tales como Disney o Pixar, ya que sus diferencias son esencialmente radicales y se pueden observar en el estilo peculiar de las ilustraciones, el formato de los episodios, las estructuras argumentativas, con tramas de un tenor más bien existencialista y reflexivo o incluso con contenidos absolutamente desopilantes, extravagantes, surrealistas o fabulatorios. Además la representación de la personalidad de los personajes es más bien profunda y amplificada.

Dentro del insondable cosmos del anime es posible encontrar varias obras sobresalientes, como los films que conforman este ciclo que son considerados por la crítica obras capitales de la ciencia ficción y obras de culto por sus aficionados. Estas películas encuentran su punto concéntrico en un argumento de concepción distópica, es decir, una representación futurista negativa, antagónica a las nociones de utopía. A su vez, el microcosmos lo componen una vastedad de subgéneros y terminologías. Uno de ellos es el cyberpunk, un paradigma estético y conceptual en donde los descomunales avances de la informática y la cibernética han concluido de alienar a la sociedad sumergida en el caos de fiebres tecnológicas, hasta incluso inmersos en escenarios post-industriales o post-apocalípticos. Una clara ejemplificación de esto son dos de las obras que confeccionan este ciclo: Akira (1988) y Ghost in the Shell (1995).

Akira es un film dirigido por Katsuhiro Ōtomo, basado en el manga homónimo del mismo autor. Ambientada en el año 2019 en la ciudad de Neo-Tokyo, luego de que la antigua capital japonesa haya sido atomizada en la Tercer Guerra Mundial. El gobierno, con el objetivo de desarrollar un arma de un poder absoluto, realiza experimentos ilegales con un grupo de niños que poseen habilidades psíquicas, en una recóndita construcción protegida por el ejército. Mientras que en las bulliciosas y embarulladas calles de esta megalópolis, de estructuras refulgentes de neón y majestuosas edificaciones, unas pandillas de jóvenes motorizados se baten a duelo. Hasta que un grupo de ellos, denominado “The Capsules”, se vea implicado con los dantescos experimentos de Seguridad Nacional y se revele que uno de estos jóvenes motoristas, llamado Tetsua, contenga un poder inusitado, que al perder el control, se convierta en una inminente amenaza para la humanidad.

Akira posee un diseño de animación prominente, pletórica de detalles, con secuencias de una ejecución deslumbrante que se aprecia en las escenografías y coreografías de los planos animados. Además sustentada por un soundtrack muy atinado que amplifica esta ópera otorgándole un tono más colosal. Sin duda, se trata de una obra visionaria, con elementos icónicos, que impresionó e influyó a artistas de todos los continentes. Una clara muestra de ello y también con características similares es Ghost in the Shell. Este film fue dirigido por Mamoru Oshii, basado en el manga de Masamune Shirow. Es un obra que se desarrolla en el año 2029, donde las máquinas y lo humano se han ensamblado a niveles impensados, al punto tal que la robótica es empleada para realizar implantes mecánicos en humanos, como la protagonista, la Mayor Kusanagi, quien posee un cerebro humano implantado en un cuerpo robótico. Esta cyborg investiga a un poderoso hacker, conocido como “Puppet Master”,  que ha intervenido en los canales informáticos cometiendo una serie de crímenes. El film tiene un profundo contenido de cariz filosófico, la Mayor Kusanagi se ve inmersa en un cavilar ontológico que atribuye a la trama un constante reflexionar sobre paradigmas de conceptos humano-cibernéticos, en contrapartida con las escenas de violencia. La equivalencia entre drama existencialista y acción,  un argumento  relevante (quizás no tan sólido, dado que deja muchos misterios narrativos) con líneas de diálogos memorables y las imágenes deslumbrantes de los escenarios y los personajes con una clarísima expresión cyberpunk, son la combinación perfecta para hacer de este film otra obra maestra de la animación japonesa. Esta película fue una fuente de influencia para la popularísima trilogía de las hermanas Wachowski, The Matrix.

Cambiando de tópico, nos encontramos con las dos obras restantes que componen el ciclo: Perfect Blue (1997) y Paprika (2006), ambas dirigidas por Satoshi Kon. Con una concepción más orientada a lo onírico y lo surrealista, además con cierto porte de thriller psicológico.

Perfect Blue, basada en la novela de Sadayuki Murai, se centra en la historia de Mima Kirigoe, una cantante pop que al ser expulsada del grupo musical del cual forma parte, queda profundamente consternada y decide convertirse en una actriz famosa, lo que la lleva a participar en un programa televisivo de rigor claramente perverso. Luego Mima descubrirá que es perseguida por un voyerista virtual que la acosará publicando cosas de su vida privada en Internet. La turbación de la protagonista hará que vaya declinando en un estado de alienación de modo tal que la secuencia narrativa del film se torne confusa, desdibujando los límites de la realidad. Perfect Blue es un melodrama oscuro, de tintes siniestros, que representa el ámbito íntimo de las Idols, atormentadas por los monstruos de los medios comunicativos (Televisión e Internet) que devoran al personaje, los soeces representantes artísticos y el fanatismo desmedido de sus aficionados. Esta combinación de cosas son las que terminarán por hundir en una desubjetivación radical a Mima. Perfect Blue es la caída en la enajenación. Que no solo concierne al personaje, sino también al espectador. Por otra parte, Mima me recuerda a la protagonista femenina de la película “Mulholland Drive” (2001), de David Lynch, llamada Betty (Interpretada por Naomi Watts), quien presenta características similares.

Perfect Blue fue bien recibida por la crítica y el público en los festivales en las que se presentó. De hecho, el director norteamericano Darren Aronofsky quedó tan cautivado con esta obra que replicó una escena de Mima, meditabunda en la bañera, en su película “Requiem for a Dream” (2000) con la actriz Jennifer Connelly.

Por último, el film Paprika es una detonación onírica que llega a niveles monumentales, acompañada de animaciones que destellan la abstracción y el género fantástico. Adaptada de la novela homónima escrita por Yasutaka Tsutsui. En un futuro próximo, la psiquiatra Atsuko Chiba emplea una metodología psicológica avanzada para tratar los traumas de sus pacientes, mediante tecnologías informáticas que le permiten acceder a sus planos inconcientes y trabajar a través de su alter-ego, una suerte de holograma virtual, llamada Paprika. Los conflictos sucederán cuando ciertos prototipos sean sustraídos y la trama se torne una aventura detectivesca, en un desvarío de ensueños, para develar quien ha sido el raptor.  Paprika es una travesía en la psique humana, con un destacado trabajo técnico en la animación que sustenta la trama laberíntica y descabellada dentro de la conciencia humana.

Este es otro film que influyó al cine de Hollywood, el director Christopher Nolan le rindió culto en su película “Inception” (2010).

 

En fin, estas cuatro obras maestras del anime son un deleite sensorial que conceden una experiencia visual formidable. Y quizás también, estos sueños animados del futuro, sean el presagio de nuestro porvenir.

 

 

 

 

 

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