Una serena pasión.

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La casa de la alegría y el dolor

Por Analía Casero

Una serena pasión, de Terence Davies (Inglaterra/2016), 125 min.

Hay una soledad del mar/ una soledad del espacio/ una soledad de la muerte/ Y no obstante parecen compañía/ comparadas con ésa más profunda/ -intimidad polar/ infinitud finita/ la del alma consigo/

Emily Dickinson

A simple vista el nombre del film Serena pasión (originariamente A quiet passion) puede resultar contradictorio ya que según el diccionario pensar en éste último término sería referirse a un “Sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón, como el amor, el odio, los celos o la ira intensos” pero el director inglés Terence Davies (Of Time and the City, Sunset song) muestra que no, que encaja perfectamente con la protagonista: la poetisa Emily Dickinson. La cinta es una biografía nada convencional que intenta reflejar el espíritu de una mujer que lucha contra sí misma y por su libertad (una muy alejada de la ideal pero la mejor dentro de la opresiva y patriarcal sociedad estadounidense de fines del siglo XIX). Dickinson era un volcán siempre a punto de estallar y eso es lo que atrapa de su historia, la cual Davies cuenta en muy pocos escenarios (la casa familiar es a la vez refugio y prisión para Emily) en una película que parece dividirse en dos partes; ya que comienza con una luminosidad que se va perdiendo en paralelo a lo que va aconteciendo en el interior del personaje. Emily (encarnada por una irreconocible e impecable Cynthia Nixon –ligada a su papel en Sex and the city) atraviesa su camino acompañada de otras personas muy importantes para ella: sus hermanos (Vinnie y Austin), su padre y una amiga; todos con quienes pasa del amor al odio constantemente. La poesía de Dickinson está presente en el film en voz en off: “Mi alma es mía” dirá Emily una y otra vez a lo largo de la película.

Davies entrega un melodrama intimista (donde podría señalarse como potente subtema el de la muerte y sus implicancias) cuyo insinuante uso de la luz y la elección del compositor de música clásica Charles Ives para la banda sonora son detalles más que acertados.

 

 

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