Reconstruir historias: Mañana tal vez

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Por Stefanía Aluffi 

La película de Florencia Wehbe se estrenó hace algunos días en la ciudad, con la reapertura del Leonardo Favio tras un año de pandemia y salas vacías. La ópera prima de la riocuartense recorre la relación entre una joven y su abuelo, que se ve tensada por las diferencias generacionales y enriquecida por el amor a la música.

 

Mañana tal vez nos transporta hacia la intimidad de la relación entre Luis, un jubilado compositor de música clásica, y su joven nieta, Elena, quien llega de visita a la casa de su abuelo en la ciudad de Córdoba para realizar un curso.

Luis es un hombre huraño, acostumbrado a la soledad y a sentirse ninguneado por su familia, que toma decisiones por él sin consultarle. Una muestra simple y clara de lo que nuestra sociedad suele hacer con las vejeces, pero eso es tema aparte.

Elena es una estudiante de música que admira a su abuelo, aunque él no lo sabe. Su fuerza y su juventud brotan por todos lados e invaden la casa de Luis durante su estadía. Se muestra perseverante e intenta conocer a su abuelo pese a su malhumor y carácter reacio. Busca sacarle una sonrisa y acercar sus mundos que, al fin y al cabo, no son tan lejanos: Los unen la pasión por la música y algunas posiciones ideológicas que, aunque difieren en las formas, coinciden y se complementan.

La falta de cercanía y de confianza, así como el claro choque generacional llevan a los protagonistas a pasar por algunas discusiones y peleas que los terminan acercando y uniendo cada vez un poco más.

A medida que avanza la opera prima de Florencia Wehbe, nos adentramos en ese vínculo, más especial y estrecho de lo que parece en un principio.

La relación de este abuelo y su nieta tiene como trasfondo un contexto socio-político que es un protagonista más de la historia. Una época marcada por el regreso de la derecha neoliberal al país, pero también por la fuerte presencia de algunos movimientos sociales, como el feminista, que tiñe las calles de color y tras años de lucha y trabajo, en 2018 logra llevar el debate por el derecho al aborto al Senado y a todos los sectores de la sociedad.

Elena representa a esa marea con ganas de transformarlo todo y ampliar derechos, militando en cada espacio, incluso en aquel que muchas veces pasa desapercibido pero termina siendo uno de los más importantes: la propia familia. Con preguntas y debates logra al menos dejar pensando a su tío “apolítico”, llevarlo a él y a una amiga de Luis a una manifestación feminista y hacer de ese acto político un recuerdo especial que alimenta el vínculo familiar.

A Mañana tal vez no queda más que agradecerle el repaso por un momento histórico tan especial, tan lleno de fuerza y de vida. Si pudiésemos pedirle algo, sería que esas escenas se extiendan por algunos minutos más, para dejar fluir el sentimiento de orgullo y la emoción que recorren la piel mientras vemos las imágenes, nos sentimos identificadxs con Elena e interpeladxs por la obra.

El largometraje cordobés, que junto a otras trece películas representó a Argentina en el Marché du Film del Festival de Cannes el año pasado, nos hace experimentar una ola de sensaciones. Nos deja con esas ganas de llamar a nuestros abuelxs e invitarlxs con unos mates -o de soñar con eso- para preguntarles qué piensan sobre la sociedad y su transformación, sobre el deseo, el amor y la libertad.

 

Ficha técnica Mañana tal vez (Argentina, 2021), 61 min. (ATP)

Dirección y Guion: Florencia Wehbe

Producción: Fernanda Rocca Lada

Fotografía: Nadir Medina

Música: Jerónimo Piazza, Jorge Nazar

Montaje: Lucía Torres Minoldo

Casa productora: Bombilla cine

 

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