¡NOP!, y el espectáculo por encima de la vida

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Por Fátima Frechero. Estudiante de Comunicación Social – FCH/UNRC

¡NOP! (2022) es la última de las tres películas del director y guionista estadounidense Jordan Peele. La misma cuenta la historia de dos hermanos Haywood que se dedican a entrenar caballos en un rancho de California. El entrenamiento de tales animales no es cualquiera, sino que es para que estos actúen en las películas de Hollywood.

No es menor que los protagonistas sean descendientes afroamericanos, como Peele. El director trae ciertos rasgos identitarios en sus producciones. Estas marcas reivindican a miles de estadounidenses que fueron (y son) víctimas de múltiples ataques de racismo.

Independientemente de las características del creador, ¡NOP! Tiene mucha potencia visual y narrativa. La construcción de los personajes se traza en un ida y vuelta de silencios y acciones; los diálogos no dicen mucho. La rareza de la trama más que intrigar; aburre, parece absurdo. Nos “incomoda”.

A pesar de ello, esa incomodidad que logra Peele, no es negativa. Simplemente hace que  una historia cliché como la de dos hermanos huérfanos que quieren capturar gráficamente a una “amenaza”. Pero esta no viene de la tierra, sino que viene del cielo, por lo que ¡NOP! Se vuelve una hibridación única de géneros como la ciencia ficción y el terror – hasta comedia, en algunos casos-.

La combinación de lo típico con lo atípico. De a poco la historia va mechando y construyendo una crítica a la industria Hollywoodense.

Esta amenaza, termina por ser un “alien” que devora a todo aquello que lo mira fijamente, los hermanos Haywood se ¿sacrifican? para obtener una fotografía de la criatura.

La espectacularización por encima de la vida. El morbo, la sangre, la locura. Peele combina audazmente estos adjetivos para hacer de su obra, uno de los mejores estrenos del año. ¡NOP! Es metáfora pura. La explotación de descendientes afroamericanos, de animales. La exhibición por encima del cuidado. La búsqueda de la fotografía por encima de todo obstáculo, inclusive si este es la muerte. Este caso es totalmente explícito, y se puede observar en una escena en la que un reportero gráfico de una revista estadounidense reconocida (TMZ) muere al tratar de capturar al alien, pero en el proceso, le dice al protagonista que lo filme. Ironía y exageración envueltas en verdades incómodas.

La película también hace un guiño a la historia del cine. Las primeras fotografías en movimiento fueron de Eadweard Muybridge, quién creó la obra “El caballo en movimiento”. Y la misma consta de un jockey, de identidad desconocida (pero afroamericano), cabalgando a caballo. En una escena, la protagonista dice ser la tataranieta de ese jinete.

Caballos, cowboys, Hollywood, aliens, negros, luz, cámara, acción. Una combinación atípica que cuenta mucho más de lo que muestra. Tampoco es novedad que Peele nos sorprenda con sus historias. Tres letras, pero una multitud de denuncias, significados e historia: ¡NOP!

 

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