DESDE EL CINE

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Cinefilia y Cineclubismo en Río Cuarto[1]

Por Marcos Altamirano  (este texto forma parte del libro antológico de ensayos sobre el patrimonio cultural desde distintas perspectivas. Escrito en 2020. Tucumán)

 

 

Cinefilia y Cineclubismo, conceptos complejos y sumamente interesantes para conjugar, especialmente, en estos tiempos en los que las rápidas transformaciones sociales —debido en gran medida al avance científico y tecnológico- implican cambios radicales en la forma de ser y pensar de las personas.

La ciudad de Río Cuarto ocupa el segundo lugar en población de la provincia de Córdoba, (última población conocida es de 175.400 habitantes – Año 2015), siendo además la más importante de la región central del país, sobre lo que ejerce una fuerte atracción comercial y de servicio. Ubicada en el centro geográfico de la Argentina, la ciudad se vio favorecida en su desarrollo como importante nudo de comunicaciones de las rutas del Mercosur. Río Cuarto en los últimos años se transformó en un importante centro de congresos y convenciones a nivel nacional y regional. Congrega más de 90 actividades educativas, sociales, culturales y deportivos al año.

Durante muchos años se intentó instalar a Río Cuarto como una ciudad turística (condición no necesaria, ya que es la puerta natural al corredor de las Sierras del Sur o de Comechingones, compuesta por pequeñas villas serranas), pero su expansión territorial de la zona urbana hacia zonas periféricas, el crecimiento de su población, su interacción con condiciones socioeconómicas coyunturales y estructurales marcadas por una profunda desigualdad han provocado nuevas situaciones de segregación espacial y cultural que  fortalecieron e impusieron un modelo de ciudad; el del monocultivo y la monocultura.

En contraste con este modelo de ciudad,  encontramos también  un Río Cuarto con una importante historia cinéfila  que comienza hace 65 años con el Cine Club Río Cuarto hasta la actualidad en dónde confluyen diversos ciclos y sitios dedicados al séptimo arte.[2]

 

Cine Club Río Cuarto (1957-1978)

En 1957 el Cine Club Río Cuarto comienza su actividad, primero con el apoyo de la Sociedad Italiana y después con el de la Biblioteca Moreno, para lo cual consigue en préstamo un proyector de 16 mm y con películas en versión original francesa traducidas literalmente y a viva voz, realiza las primeras exhibiciones. Años con pocos socios y sin dinero.

“La primera actividad que realiza el Cine Club es una actividad para niños, se seleccionaba el material porque teníamos acceso a las embajadas que estaban en Bs As, el Cineclub recorría las embajadas extranjeras para ver el material cinematográfico educativo que tenían, eran verdaderamente obras de una calidad extraordinaria. A su vez la cinemateca argentina proveía de vasto material”. (Adrián Tonelli, integrante del Cine Club Río Cuarto)

Esa actividad fue muy específica, cuenta Tonelli,  ya que no sólo se estudiaba el efecto del cine de los niños de la zona urbana, sino que se lo comparaba con los efectos del cine en la zona suburbana en donde había chicos que nunca habían visto una película. “Era llamativo el interés que despertaba una actividad nueva con el material específicamente buscado y  seleccionado al máximo”

En 1969 se concretaron más de 800 funciones que se dieron en asilos, hospitales, bibliotecas de barrios, salas vecinales, entre otras. Para ese año la institución cuenta con un equipo de 16mm y otro de 35 mm con la ayuda económica brindada por el Fondo Nacional de las Artes que se fueron realizando con el correr de los años.

“Gente de todas las partes de la Argentina tenían conocimiento de lo que pasaba en Río Cuarto con el Cine Club, nosotros llevábamos el cine a los pueblos vecinos, hacíamos funciones con debates en la región. En Río Tercero se creó un Cine Club con características similares  a las nuestras, con las mismas búsquedas de materiales. De esa manera teníamos influencia local.”

“Se esperaban con ansiedad las películas de los grandes directores, Bergman por ejemplo era un motivo de particular interés por la temática, por las actuaciones, por la calidad artística que tenían  las películas suecas de ese momento. Además de Suecia, las películas de Bélgica,  de Holanda, y de otros países que formaban la colonia de grandes directores europeos que maravillaban al mundo con las películas que producían. El auge del cine era muy importante en esa época. Se lo consideraba un arte específico, era el séptimo arte.”

En 1969, ya contaban con dos números de Cine Síntesis, la publicación del Cine Club Río Cuarto en la que participaban  reconocidas personalidades de la ciudad, entre ellas la del escritor Juan Filloy.

En una entrevista radial[3] realizada para el Programa La torre de la canción, poética de la ciudad, Tonelli se refiere al legado que dejó el Cine Club, cuyo trabajo para adultos, jóvenes y niños, fue llevado a una asamblea de cineclubistas en Río de Janeiro en donde les dieron una mención de honor. “En varias ciudades brasileñas después se siguieron nuestros métodos. Hubo algo, por aquellos años, con el que el Cine Club tuvo que luchar y fue con la censura de los gobiernos de facto.  Me acuerdo que yo, como presidente del Cine Club, recibía cada tanto una visita policial. Una vez, un policía me preguntó por qué dábamos películas de detrás de la “Cortina de hierro”, como Polonia, Hungría…por suerte yo tenía un programa de la Universidad de San Juan, donde presentaban las mismas películas que nosotros habíamos conseguido en Hungría, por ejemplo. Entonces le dije que a nosotros nos interesaba el cine como arte y no como instrumento político ni como medio de propaganda.” A partir de ese momento, empezó un problema muy serio, como fue la represión y la violencia políticas, por ejemplo al tesorero Guillermo Vogler, le explotaron dos bombas en su casa. Vogler fue el autor del primer corto de ficción que se hizo en Río Cuarto, El regalo, basado en un cuento de Juan Floriani, Otra persona vinculada al Cine Club, Susana Mauro, con su esposo y su suegra desaparecieron en Córdoba, y su hermana se vio obligada a irse a Ecuador; Víctor Macció se refugió en México y Antonio Tello se tuvo que ir a Francia y después a España. Fue en ese momento en que se dieron cuenta de que el Cine Club había concluido, porque la censura era totalmente impía.

 

Ciclo de Grandes Realizadores (1979-1983)

Por iniciativa de Oscar “Cacho” Ortiz, por ese entonces gerente del Cine Avenida, se concreta la puesta en marcha del Ciclo Grandes Realizadores. “En ese momento venía la influencia del Cine Club Río Cuarto y había un núcleo de público muy fiel que se manifestaba continuadamente. En el cine hacía un frío impresionante, incluso hasta goteras había, y las personas en invierno se llevaban su frazada.  Se transformó en un espacio de resistencia, de resistencia callada, la resistencia de quien va a ver cosas que presuntamente no estaban en la exhibición pública”  (Ricardo Sánchez, programador del Ciclo de Grandes Realizadores)

El ciclo de Grandes Realizadores funcionó en el Cine Avenida y posteriormente en el Cine Gran Rex, dos años en cada espacio. “Cuando el programador Cacho Ortiz se va de Río Cuarto se recupera esa idea en el Ciclo de Cine en el Colegio Médico”

“En 1984 cuando vuelve la democracia tuvimos la posibilidad de poner en marcha el Ciclo de Cine Arte que dependía de la Secretaría de Cultura y que toda la semana  se ofrecían fundamentalmente  películas que tenían que ver con los clásicos del cine. De alguna manera era recrear mínimamente  lo que podría haber sido un cineclub” (Elpidio Blas, uno de los programadores del Cineclub de la Trapalanda)

Ciclo de Cine en el Colegio Médico

Exhibir películas del pasado, ese era el criterio del Ciclo. “De la mejor, y de las no tan buenas como para ir armando otra aproximación con el público de esas películas que se ven menos”, explica Sánchez que el Ciclo en el Colegio Médico compartía algo del público del Ciclo de Grandes Realizadores, y que hubo un quiebre en algún momento y con las nuevas generaciones de las Edu salas y el Centro Cultural  Leonardo Favio se comenzó a  recuperar el público, “es un proceso lento. Pero muy importante”. (Ricardo Sánchez, programador del Ciclo de Cine en el Colegio Médico)

Durante casi tres años el ciclo  funcionó en el auditorio del Colegio Médico de Río Cuarto, y eso se transformó en Cine en el Teatrino. Desde 2009 a la actualidad, con una propuesta que tiene tres funciones mensuales. El segundo, el tercero y  el último jueves de cada mes.

 

Cine y Universidad (1991-2007)

El Ciclo Cine y Universidad inicia en el año 1991 como idea del profesor  Miguel Boitier y la Cátedra de Sociología de la Educación de la Facultad de Humanas. En ese momento funcionaba arriba del pasaje Dalmasso, en la sede del Gremio Docente Universitario. Con proyecciones una vez por semana. Durante 16 años pasaron muchas personas, y el ciclo fue cambiando de lugares por diversas situaciones: calle Bolivar, sede gremio docente. Auditorio Banco Nación y los últimos seis años en el Colegio de Arquitectos.

“La idea del ciclo consistía en una reflexión sobre la sociedad. Pensar la sociedad, pensar los ámbitos institucionales. La elección de las películas era por ejes, semana tras semanas” (Virginia Varisco, integrante de Cine y Universidad)

 

Cine y psicoanálisis (1994-2021)

El Ciclo de Cine y Psicoanálisis reprodujo en la ciudad algo que se veía en Buenos Aires, en la Fundación Luis Chiozza, y que consistía en la presentación periódica de películas con una introducción al debate a cargo de algún psicoanalista.  “El ciclo comienza en 1994 en una de las instalaciones del Teatrino de la Trapalanda y estaba a cargo de los miembros del CEAP (centro de estudios y asistencia psicoanalíticos) Se desarrolló en ese espacio hasta el año 2002 en que se  construyó un auditorio detrás de la Clínica en calle sobremonte al 1400 y a partir de allí las películas se fueron proyectando en ese lugar”.  (Pascual Bianconi, responsable  de Cine y Psicoanálisis)

“El ciclo se caracteriza por programar películas que no son de entretenimiento sino buscar pasar por una experiencia que modifique a las personas, les cambie la manera de pensar y sentir acerca de muchas cosas.”

 

Cineclub de La Trapalanda (2009-2022)

La concreción del  Cineclub de La Trapalanda arranca en diciembre del 2008 y se puso en marcha en forma efectiva en el año 2009 con el reconocimiento como cineclub de la Federación Argentina de Cineclubes que en ese momento presidía Alfredo Scaglia del Cine Club Rosario.

“El Cineclub de la Trapalanda asumió públicamente el compromiso de concretar la recuperación y digitalización de EL REGALO, primer cortometraje filmado en nuestra ciudad. Fue un necesario y decisivo paso para la preservación  y difusión del patrimonio audiovisual, valor insustituible de la cultura, arte e historia de una comunidad. El 10 de Noviembre de 2012, en el Teatrino de la Trapalanda y a sala llena, se  reestrenó como homenaje a su director, Guillermo Vogler. También, con la idea que se iniciara de este modo, su difusión por diferentes medios y espacios cinematográficos”. (Elpidio Blas, uno de los programadores del Cineclub de la Trapalanda)

 

Edu Salas (2011-2012)

Desde la Subsecretaria de Educación del Municipio de Río Cuarto se recuperan las salas del Cine Plaza  que estaban por cerrar. ·Estuvo pensado como un proyecto educativo para ponerlo a  disposición de colegios, organizaciones sociales, y tener un uso de lunes a lunes desde la mañana a la noche”  (Fernando Lagrave, ex subsecretario de educación de la Municipalidad de Río Cuarto) 

“La utilizaron todas las escuelas de Río cuarto, por ahí lo más importante no era ver la película sino que muchos de los chicos que ni siquiera conocían el centro de la ciudad, o las galerías, comenzaban a ir al cine, y eso era un proceso de socialización y articulación comunitaria muy importante”.

“Un proyecto Intenso, pero breve. Duró un año.  Creo que generó una participación y apropiación comunitaria muy importante y reafirmó que el cine no solamente es espectáculo o entretenimiento sino que también es una propuesta de socialización, inclusión”.

La última proyección de Edu Salas fue en julio 2012 cuando el  Municipio decide cerrarlas. En noviembre del mismo año el gobierno de la Provincia las recupera con el proyecto de Centro Cultural Leonardo Favio.

“Un vínculo que se fue construyendo y creciendo y en algún sentido superó lo que se había pensado. Cuando se anunció el posible cierre de las Edu Salas apareció una especie de movilización auto convocada de mucho de los asistentes, hubo un conjunto de acciones que llevaron a no perder ese espacio entendiendo el espacio no sólo desde lo físico sino el espacio simbólico y de apropiación. No se generó de algo intencional. Los propios asistentes se sintieron protagonistas”

 

Centro Cultural Leonardo Favio (2012-2021)

Desde noviembre del 2012 se programan actividades todos los días, en diferentes horarios, excepto los lunes.

La programación central atraviesa toda la semana, y es la que tiene un costo muy accesible. “Esa Programación tiene como dos partes, por un lado la segunda quincena del mes programamos dos estrenos (uno nacional y otro internacional) y en la primera quincena rescatamos cinematografías nacionales o retrospectivas de directores que por alguna razón es importante recuperar sus películas. También hay un trabajo interesante de poner en foco  películas de la historia del cine que merecen ser vista, cine de cabecera. Es un vínculo que se establece entre el cine de estreno y la historia del cine” (Gastón Molayoli, Centro Cultural Leonardo Favio)

 

Ciclo Raymundo Gleyzer (2010-2013)

El Ciclo Raymundo Gleyzer se forma a partir de un interés de integrantes de la agrupación HIJOS. Películas que se pudiesen enmarcar en el proyecto de la Casa de la Memoria y con temáticas vinculadas con DDHH.

El ciclo comenzó con los traidores  de Raymundo  y durante todo el ciclo se proyectaron sus cortometrajes y largometrajes. El ciclo duró tres años con integrantes de HIJOS y otros, los días lunes por la noche.

“La idea era introducir la película y después charlarla. Eso es lo enriquecedor de los cines con debate, que te puedan ampliar los horizontes, a quienes proponen la película y quienes asisten”  (Analía Casero, programadora del Ciclo Raymundo Gleyzer)

 

CineClub Al Filo (2012-2021)

Una propuesta del Centro Cultural Leonardo Favio. “La idea era juntarnos aquellas personas que participamos en diferentes ciclos de cine y de esa manera comenzaron a programar. En el Centro Cultural Leonardo, la propuesta era pensar  ejes donde se programan películas diversas tanto de diferentes orígenes, diferentes décadas. Los debates para elegir los diferentes ejes son muy profundos, igual con los títulos de los ejes”(Analía Casero, integrante de CineClub Al Filo)

 

Ciclo de Cine por la Diversidad (2011-2022)

El Ciclo Cine por la Diversidad va por su décimo año consecutivo. Sus orígenes fueron en 2011 con la inauguración de las Edu Salas y continúa la propuesta en el Centro Cultural Leonardo Favio. Todos los días martes, a las 21 hs, con entrada libre y gratuita.

“Es un ciclo que promueve y fomenta las diversidades, ya sea culturales, sexuales, de temáticas y problemáticas, básicamente es un ciclo que recupera diversidades a través de películas periféricas, de directores que no son hegemónicos y está pensado para realizarse por eje de temáticas/problemáticas en donde todos los meses se abordan diferentes ejes acompañados de los distintos departamentos de la Facultad de Ciencias Humanas, organizaciones, grupos y otros”. (Marcos Altamirano, Cine por la Diversidad)

“Un ciclo de cine que articula con un espacio y una programación alternativa y favorece a nuevas posibilidades de pertenencia y apropiación no sólo para les estudiantes de la Facultad de Humanas sino también para distinto/as docentes y público interesado en asistir a otras propuestas cinéfilas, que tienen un espacio de encuentro semanal en el contexto de los procesos socio-culturales que desde la Facultad se desarrollan”.

 

 ¿Por qué son importantes estos espacios?

 

Los ciclos de cine y cineclubes son importantes, en primer término, porque está bueno que la gente salga de la casa, dejar de estar tanto tiempo en la casa, encontrarse con un espacio que es público, compartir una película con otros, en espacio grande, con la imagen de otro tamaño y con otras condiciones sonoras; y también porque creo que la experiencia cinematográfica en los últimos años se transformó muchísimo con los formatos hogareños, y ahora con internet, y con la posibilidad de ver la película en la compu, o en el celular, que son experiencias super interesantes y válidas, pero le da al espectador un control excesivo que genera una fragmentación demasiada pronunciada en la experiencia del cine, uno puede estar viendo la película en la casa y al mismo tiempo tener 20 pestañas  abiertas, cortar la película, ver otra cosa. No digo  que sea algo malo en sí, pero hay algo que tiene que ver con la esencia del cine que es esa experiencia temporal, la de no controlar la duración de lo que tenemos al frente. Cuando uno va al cine no puede poner pausa, ahí hay algo que todavía es necesario mantener del cine. (Gastón Molayoli, Centro Cultural Leonardo Favio)

Relaciono a los cineclubes con un refugio, con un lugar donde se puede aprender mucho, siempre con otros, y hoy tienen aún más importancia. Que si bien tenemos acceso a un montón de películas infinitas, podemos ver por diferentes medios, el compartir una instancia cinematográfica con otras personas, con otros sujetos, con otras subjetividades en la oscuridad con una programación específica que se elige por un determinado motivo, es muy enriquecedor. Son espacios que  van a seguir multiplicándose. (Virginia Varisco, Cine y Universidad)

Los ciclos y cineclubes son esos lugares de encuentro que el cine nos permitía cuando había pocos lugares para encontrase.  Es una porción de la creatividad humana que es la que logra demostrar los claroscuros del ser humano de la mejor manera y cualquier confrontación con esos claroscuros me parece imprescindibles, no valiosa, sino imprescindible.  (Ricardo Sánchez, Ciclo de Grandes Realizadores y Colegio Médico)

No se trata solamente de ver la película, no se trata de debatir un film, eso puede ser cuando uno ya tiene incorporado en su capital sociocultural la asistencia al cine. Entonces va a ver películas diferentes a partir de la propia experiencia de ver una película o motivado por la expresión audiovisual.  (Fernando Lagrave, Edu Salas)

En tiempos de consumo en plataformas streaming, continuar apostando por ciclos de cine es una manera de fomentar el encuentro  y promover las diversidades culturales.

Los ciclos de cine o cineclubes han posibilitado el reencuentro de una manera diferente con el cine. No sólo vamos a consumir una película sino que participamos de un complejo ritual sociocultural que es mucho más intenso y mucho más interesante.  (Marcos Altamirano, Cine por la Diversidad)

Es un lugar donde uno lo puede tomar al cine como una herramienta para instalar ideas, para reflexionar para compartir. Cuando uno va a ver una película de las programadas ve que las personas se emocionan, se ríen, o que comentan algo que las movilizó, algo que vos estuviste pensando y le gustó verlo es único.  (Analía Casero, Ciclo Raymundo Gleyzer y Al Filo)

Estos espacios recuperan esas viejas costumbres de las épocas más ancestrales cuando el cine no existía y se reunían alrededor del fuego para escuchar un relato, los relatos eran orales y se iban transmitiendo de generación en generación y reunirse en una sala a ver una película es de alguna manera recuperar eso con la diferencia que ahora contamos con la tecnología y la posibilidad de poder hacerlo porque en definitiva ver una buena película es disfrutar de una buena historia, compartida con los que están  en ese lugar que es una sala de cine. (Elpidio Blas, Teatrino de la Trapalanda)

 

[1] Información extraída del Audiovisual para televisión DESDE EL CINE. Cuatro capítulos realizados por la Facultad de Ciencias Humanas de la UNRC, el Departamento de Producción Audiovisual de la UNRC y el Centro Cultural Leonardo Favio – Agencia Córdoba Cultura. RES Nº 477 / 1-9-15 C.D. Producción ejecutiva: Marcos Altamirano

[2] Adrián Tonelli (Cine club Río Cuarto) Fernando Lagrave (Edu Salas) Elpidio Blas (Cineclub de La Trapalanda) Ricardo Sanchez (Cine en el Teatrino y Ciclo de Cine en el Colegio Médico) Virginia Varisco (Ciclo Cine y Universidad) Analía Casero (CineClub Al Filo y Ciclo Raymundo Gleyzer) Pascual Bianconi  (Ciclo de cine y psicoanálisis) Gastón Molayoli (CC Leonardo Favio y Ciclo de cine en El mascaviento) Marcos Altamirano (Cine por la Diversidad)

[3] entrevista realizada originalmente en el dosa y que podías perder la vida. Programa La torre de la canción, poética de la ciudad, emitido por Radio Universidad de Río Cuarto, FM 97.7, el 22 de abril de 2014.

 

Referencias

Desde el Cine. Cuatro capítulos realizados por la Facultad de Ciencias Humanas de la UNRC, el Departamento de Producción Audiovisual de la UNRC y el Centro Cultural Leonardo Favio – Agencia Córdoba Cultura. RES Nº 477 / 1-9-15 C.D.

 

Cine Síntesis. Publicación del Cine Club Río Cuarto. Edición junio y julio de 1969 y agosto y septiembre de 1969.

Como trenes que  avanzan en la noche,  cap. 5 “Breve historia del cinematógrafo en Rio Cuarto”.  Autor: Elpidio Blas.

Metrópolis Ciudad de Cine. Sitio web dedicado al cine en Río Cuarto. Investigación realizada para el Curso de Posgrado en Gestión Cultural y Comunicación (FLACSO). El perfil del consumidor de piratería audiovisual, en la ciudad de Río Cuarto, y su relación con la cultura. 2007.

 

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