El guion de Tony Kushner, colibretista de Munich, está menos interesado en sacar lustre al prócer que en describir los vericuetos que llevaron a la reescritura de la Carta Magna. De esa forma, la verdadera estrella acá es la exposición de esa realpolitik de intramuros que incluye (sin que deba sorprender a nadie) la compra de votos a cambio de puestos oficiales, o la súbita conversión de parlamentarios demócratas en republicanos. Algunos verán en esa mirada sobre los resortes reales del funcionamiento democrático una defensa del vale todo, del fin que justifica cualquier medio, pero lo cierto es que la pelÃcula no parece celebrar esos procedimientos, sino rescatarlos del olvido de la historia oficial. En última instancia, esa votación no involucraba la ratificación de una ley cualquiera, una que beneficiarÃa a uno u otro sector económico, o una reforma para la obtención de mayor control polÃtico, sino la abolición de la esclavitud, causa digna si las hay.
De esa enorme mentira que fue Vietnam, de la filtración de las operaciones secretas del Pentágono bajo la complicidad de diferentes presidentes y ministros, se nutre Spielberg. The Post se acomoda en el alegato a la libertad de expresión tal como ocurriera con la notable Todos los hombres del presidentede Alan J. Pakula y la correcta En primera plana de Tom McCarthy. La primera sacó a relucir el escándalo Watergate, la otra reveló los trapos sucios del poder de la Iglesia en base a los casos de pedofilia encubierta, y The Post desnuda no sólo los documentos secretos del Pentágono sino el rol de la prensa desde el lugar de los negocios corporativos, y el principio de la función controladora del poder polÃtico. Los datos históricos no son exactamente como Spielberg los maneja, es cierto: hay en su film un ninguneo hacia el New York Times para realzar el papel del Washington Post en la publicación de los documentos secretos, filtrados por un analista encargado de elevar informes desde el propio lugar de los hechos, a pesar de las fuertes amenazas de Nixon, que llegaron a la Corte Suprema de Justicia. Pese a esa licencia es innegable que el jugo del relato es otro, el que protagonizan Tom Hanks como el editor en jefe del Post Ben Bradlee, y Meryl Streep como Katharine Graham, periodista devenida propietaria del diario, y amiga personal de uno de los polÃticos más influyentes y cercanos a las conspiraciones, el general Robert Macnamara (Bruce Greenwood).
DURO TRASPIÉ. Entre Puente de espÃas y The Post el cineasta se tomó una vacación y realizó un film dirigido al público infantil, pero fracasó en toda la lÃnea. El buen amigo gigante (The BFG, 2016) está ambientada en una crepuscular ciudad de Londres, de claro aroma dickensiano. Sophie (Ruby Barnhill), insomne y precoz niña, merodea el orfanato en el que vive mientras los otros niños duermen. Explora los pasillos del recinto, revisa el correo postal y lee Nicholas Nickleby de Dickens, precisamente. A altas horas de la noche espÃa una enorme sombra que se avecina en la calle. Al darse cuenta que la niña lo ha visto, un gigante (Mark Rylance) secuestra a Sophie para llevarla muy lejos, a la Tierra de los Gigantes. Ahà la pequeña entabla una afable amistad con el sujeto, percatándose que es un alma bondadosa dedicada a capturar bellos y cálidos sueños para compartirlos con los seres humanos, a pesar de vivir rodeado de gigantes violentos, agresivos y crueles.
Es interesante el detalle que el fallo por la minorÃa sea siempre femenino. Dos integrantes del jurado son varones, pero es Agatha (Samantha Morton) la que hace la diferencia, con lo que Spielberg realiza un alegato sobre la importancia de los grupos minoritarios, en este caso en clave feminista. Ese variado escenario de decisiones, donde hay que sopesar elementos dispersos y perspectivas antagónicas, conforma un segundo nivel de decisiones donde el protagonista debe elegir, y allà la historia tendrá un giro inesperado. Una nueva convulsión estremece el cuerpo de Agatha. Los pre cognitivos tienen una nueva visión, y esta vez anticipan un crimen en el que el propio detective será el asesino. Tomado por la lógica anticipatoria, John deberá lidiar con su propia sentencia previa. Resignado, irá al encuentro de su vÃctima, esperanzado en algún dictamen minoritario que le ofrezca una probabilidad para zafar del destino. Pero ubicado ya en la escena del crimen el orden de necesidad se impone como irreversible, porque su vÃctima resulta ser un monstruo.
Centro Cultural Leonardo Favio (GalerÃa del cine, Buenos Aires 55). Entrada libre y gratuita. Organiza: Facultad de Ciencias Humanas y el Centro Cultural Leonardo Favio.
Martes5. 20 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad.  TULLY, de Jason Reitman (EEUU/2018). 94 min. (SAM12)
El trÃo creativo conformado por el director Jason Reitman, la guionista Diablo Cody y la actriz Charlize Theron  se juntan para esta pelÃcula que aborda la maternidad en todas sus dimensiones, desde una mirada descarnada y vaciada de idealizaciones.
La pelÃcula  de Reitman muestra el dÃa a dÃa de Marlo con crudeza y naturalidad, como si fuera el resultado de un guión hecho de recortes de una vida diaria que tranquilamente podrÃa ser la de Cody, quien escribió la pelÃcula basándose en sus experiencias personales. Todos los problemas del mundo parecen concentrarse dentro de las cuatro paredes de la casa que el matrimonio sostiene con sacrificio e intentando equilibrar las piezas de una rutina que cuesta demasiado.
 Martes 12. 20 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad. SOLAS, de Benito Zambrano (España/1999). 98 min. (SAM7)
Martes 19. 20 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad. LAS MANTENIDAS SIN SUEÑOS, de Vera Fogwill & MartÃn Desalvo (Argentina/2005). 88 min. (SAM18)
Las mantenidas sin sueños es el debut como directora de la actriz Vera Fogwill. Florencia (Vera Fogwill) y su hija de 10 años Eugenia (LucÃa Snieg) viven en una situación muy precaria por culpa de las drogas y diversos problemas laborales y familiares. Una vecina (Edda DÃaz) y una ex compañera de clase (MÃa Maestro) de Florencia intentan ayudarlas. La pelÃcula de Fogwill recupera y expone el complejo derrumbe de la clase media en Argentina a partir de sutilezas, complejidades y matices.
Martes 26. 20 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad. TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN, de Lynne Ramsay (RU/2011). 110 min. (SAM18)
PelÃcula dirigida por Lynne Ramsay, y basada en la novela de Lionel Shriver, la cual fue publicada el año 2003. La pelÃcula se desarrolla en una lÃnea temporal con constantes escenas retrospectivas por parte de la esposa de Franklin y madre de Kevin y Celia, Eva. La falta de comunicación y empatÃa son problemas estructurales en esta familia, y todas estas problemáticas desembocan en un terrible atentado en el centro educativo al que asiste Kevin. La pelÃcula de Lynne  nos regala el odio en los ojos de Kevin al mirar a la mujer que lo trajo al mundo, la cara de felicidad tras dañarla de algún modo, la frustración de Eva al no poder calmarlo.
Las ranas, una historia de amor. Las ranas, mujeres que buscan amor en las cárceles, detrás de las rejas. Esta es la historia de una rana, una madre joven, de un amor encerrado y de la soledad hecha carne en una adolescente.
Ya el inicio avisa que la cosa no viene bien. Aquà faltan a la cita los electrizantes prólogos de Tiburón y Jurassic Park. A continuación, reaparece Jeff Goldblum, que repite papel, pero que durante toda la pelÃcula será ejemplo de desgano e incapacidad, mientras vuelve a una segunda isla a buscar a su ex mujer (Julianne Moore). Goldblum tiene una hija, en teorÃa adoptada, que viajará con Goldblum de polizón, aunque en realidad importa poco que viva o muera porque es absolutamente innecesaria en esta historia. A Goldblum lo acompañan dos personas más, encuentran a Julianne, van 30 minutos y no pasa nada, pero de golpe llega un segundo grupo a la isla, capitaneado por el único personaje válido del film: el cazador Pete Postlethwaite. Y de pronto hay tensión, conflicto e incertidumbre en la historia. Luego de una secuencia bien lograda con dos tiranosaurios atacando una furgoneta comienza la verdadera pelÃcula, con el grupo de supervivientes aislados del mundo exterior y obligados a viajar hasta otro punto de la isla. Y ahà toma el mando Postlethwaite, que debió protagonizar la pelÃcula, si Spielberg hubiera querido llevar al lÃmite una historia oscura, en lugar redondear una insulsez familiar. Todo se anima bastante con ese viaje al interior de la isla, hasta que por fin tiene lugar el forzado final en la ciudad, que homenajea, con pena y sin gloria, a KingKong, donde Spielberg (a quien le cuesta mucho cerrar bien sus obras) cae en la incoherencia: ¿cómo puede un tiranosaurio sorprender a toda la tripulación del barco -dado su tamaño y ferocidad-, luego devorarlos, y meterse de nuevo en su prisión? Asombra además la poca imaginación visual de Spielberg, la escasa calidad fotográfica de Janusz Kaminski, y la incapacidad de todos por elaborar una aventura que pudo ser intensa y resulta decididamente pueril.
Lo que resulta interesante observar es la división de dos dimensiones totalmente opuestas, donde resulta tabú aventurarse a cruzar el lÃmite que las separa. En el ataque que culmina con la muerte del niño existe una rara sensación: el mar es realmente un mundo totalmente diferente y ajeno al hombre. Es el reino del tiburón. El hombre apenas puede acercarse porque, aún con escasa profundidad, la muerte ronda las aguas. Sólo existe seguridad en tierra firme (el espectador sólo siente tranquilidad cuando ve a los personajes en la isla). Todo intento de aventurarse al mar puede culminar en muerte. Es como un espejo que no puede ser traspasado: esto parece obvio, pero en el film es algo tan suave y subliminal que uno puede percibirlo sólo en esos instantes. En el mar todo es una trampa: las escenas de histeria masiva, el agua como obstáculo para huir rápidamente, la masa agolpándose para llegar a la playa. Simplemente, es un terreno prohibido. Incluso sus inmediaciones lo son: recordar la escena de los dos pescadores en el pequeño muelle de madera.
Septiembre en el Ciclo Cine por la Diversidad, BS AS 55/RÃo Cuarto
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En septiembre, durante cuatro martes del mes, a las 20 horas, el Ciclo Cine por la Diversidad proyectará pelÃculas sobre juegos olÃmpicos. Un eje temático inspirado en el reciente desarrollo de los Juegos OlÃmpicos de Tokyo 2020, que tendrÃan lugar en el pasado año y fueron suspendidos por la pandemia que atenazó a toda la población alrededor del planeta y cambió el orden mundial.
Centro Cultural Leonardo Favio (GalerÃa del cine, Buenos Aires 55). Entrada libre y gratuita. Organiza: Facultad de Ciencias Humanas y el Centro Cultural Leonardo Favio.
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Martes 07. 20 hs: SALA DOS. Cine por la diversidad. Sin lÃmite, de Robert Towne (EEUU/1998), 117 min. (ATP)
PelÃcula biográfica del atleta norteamericano Steve Prefontaine que narra los hitos deportivos que alcanzó como maratonista durante su vida llegando a competir en los Juegos OlÃmpicos de Munich 1972 hasta su fatal desenlace siendo aún bastante joven.
Martes14. 20 hs: SALA DOS. Cine por la diversidad. Múnich, de Steven Spielberg (EEUU/2005), 164 min. (SAM16)
pelÃcula basada en hechos reales. Durante las Olimpiadas de Munich 1972 un grupo de terroristas palestino asesinó a varios atletas israelÃes. Un agente de la Mossad deberá hallar a los responsables. Drama policial con los Juegos OlÃmpicos como trasfondo.
Martes 21. 20 hs: SALA DOS. Cine por la diversidad. BerlÃn ’36, de Kaspar Heidelbach (Alemania/2009), 100 min. (SAM13)
Martes 28. 20 hs: SALA DOS. Cine por la diversidad. Más allá del lÃmite, de Marta Prus (Polonia/ 2017), 74 min. (ATP)
PelÃcula que muestra la coacción fÃsica y mental que padece la atleta Margarita Manun durante los entrenamientos para representar a Rusia en los Juegos OlÃmpicos de RÃo 2016. Poderoso documental que vislumbra cuando los lÃmites son trastocados con el objetivo de crear atletas de elite.
Por Amilcar Nochetti. Miembro de la Asociación de CrÃticos de Cine de Uruguay (filial Fipresci)
El notable realizador, libretista y ocasional actor canadiense Denys Arcand cumple en estos dÃas 80 años de edad. Dueño de una obra valiosa pero muy selectiva, ha realizado sólo 28 tÃtulos (16 largos, 9 cortos, dos miniseries y un episodio para un film colectivo) desde su debut en 1962 hasta la actualidad, pasando sin problemas del documental a la ficción. El hombre siempre se toma tiempo en lanzar sus productos porque los medita, elabora, rueda y monta con extremo rigor. De esa forma ha desarrollado un feroz vistazo al Canadá ciudadano de los últimos 60 años. El resultado de esa empresa (en especial sus cinco ficciones ubicadas en Montreal) es talentoso, renovador, ambicioso y permitió a los uruguayos descubrir a un cineasta inteligente y comprometido como pocos.
JESÚS DE MONTREAL.  Grandes cosas ocurren en esta pelÃcula. Unos aficionados de Montreal ponen en escena año a año la Pasión de Cristo por encargo de un párroco, pero el estilo del espectáculo parece debilitado y convencional. El sacerdote encargará entonces una propuesta renovadora al joven Daniel, actor talentoso, un poco vagabundo, que acaba de llegar a la ciudad. Paso a paso Daniel convocará al elenco y elaborarán juntos un nuevo libreto, investigando sobre la vida y condición de Jesús. El resultado será estremecedor: sacudirá al público veraniego que concurre cada noche al parque de la parroquia donde se representa el VÃa Crucis, e impactará además al propio párroco, que recurre a las autoridades eclesiásticas y la fuerza pública para detener un fenómeno que escapa de sus manos y tendrá consecuencias imprevisibles.
Hubo espectadores que acusaron al film de tramposo por mostrar una muerte linda, por tanto, irreal. La serenidad y templanza finales de Rèmy, hallar en Nathalie su ángel de la guarda, acompañarse de sus amigos junto a un lago encantador, o disponer en libertad de su propio final, no convierten el suceso en algo necesariamente lindo. El personaje muere solo, como todos: no en vano su último contacto con este mundo es un personaje de cine, un recuerdo intransferible y de extrema individualidad. La belleza está ausente y sólo queda el horror del escalofrÃo definitivo, enfrentado a los desastres colectivos que Arcand y sus agonistas nunca dejan de señalar. En ese tránsito de lo global a lo personal, de lo intelectual a lo afectivo, Rèmy cobra un inusitado y bienvenido espesor.
En agosto, durante cuatro martes del mes, a las 20 horas, el Ciclo Cine por la Diversidad proyectará pelÃculas  sobre historias infantiles y sus adaptaciones al cine.
Centro Cultural Leonardo Favio (GalerÃa del cine, Buenos Aires 55). Entrada libre y gratuita. Organiza: Facultad de Ciencias Humanas y el Centro Cultural Leonardo Favio.
Basado en uno de los cuentos menos conocidos de los hermanos Grimm, La jeune fille sans mains es un trabajo de animación entre la estampa y el teatro de sombras, teñido de poesÃa, manchas delicadas y expresivas rayas que recuerdan la caligrafÃa japonesa.
La historia trata sobre un molinero que, en tiempos difÃciles, vende a su hija al diablo por un rÃo de oro. Protegida por su pureza, ella escapa pero pierde sus manos. Al alejarse de su familia, se encuentra a la diosa del agua, un amable jardinero y al prÃncipe en su castillo. Un largo viaje a la luz.
Martes 17. 20 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad. DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS, de Spike Jonze (EEUU/2009), 101min. (AM13)
Donde viven los monstruos es una pelÃcula fantástica estadounidense de 2009 dirigida por Spike Jonze basada en la historia de Sendak. La pelÃcula combina acción en vivo, actores disfrazados, animatrónica e imágenes generadas por ordenador.
Martes 24. 20 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad. PETER PAN, de P.J. Hogan (EEUU/2003), 113min. (AM13)