Golpe de Terror

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Entre la falta de creatividad de los estudios de Hollywood para crear sus propias historias y los diferentes ciclos de aparición del terror…

Hay varias lecturas de toda esta no tan reciente movida ( que comenzó en 2002 con La Llamada. Hideo Nakata), una lectura puede ser la falta de creatividad de los estudios de Hollywood para crear sus propias historias (además de lo económico) y esto explicaría la cantidad de remakes de películas japonesas o de películas de los 70 Norteamericanas que llegan a los cines.

Hollywood desde hace un tiempo busca nuevos relatos en Oriente, y es a Japón justamente que le arranca historias, ya que el país nipón tiene una larga tradición de cuentos de fantasmas, suspenso y terror psicológico. Es evidente que estas versiones producen el efecto inverso: Hollywood revela ese carácter repetitivo, en sus productos, a la vez que reduce el juego sonoro a una sucesión de golpes brutales. Como se sabe, prefiere sacudir a insinuar (asustar antes que atemorizar). (La llamada, El grito, Agua turbia. allí se puede ver alguna conexión con la ola de remakes occidentales del cine de fantasmas japonés)

Otra lectura se relaciona con estos ciclos de aparición del terror (y la ciencia ficción) que se dan justamente frente a situaciones como temores institucionales, una guerra o alguna crisis de gobierno, en un plazo bastante inmediato se da una suerte de boom del cine de terror.

El boom de películas de terror de principios de los 30 de la Universal –con Drácula y Frankenstein– con la Depresión de los años 30 en EEUU.

El principio del segundo boom de la Universal, que fue en 1941, con El lobo humano, durante la Segunda Guerra.

Con el pico de la Guerra Fría, o sea desde mediados de los años 50, aparecen las películas de los monstruos atómicos y reaparece el terror gótico con las películas de la Hammer en Inglaterra, las películas de Ricardo Freda y Mario Bava en Italia y las películas basadas en cuentos de Edgar Alan Poe hechas por Roger Corman.

La derrota de Vietnam y el Watergate explicarían otro boom. (Es muy significativo el descubrimiento de Nixon como un estafador, lo mismo pasaba en la profecía con el senador)

Wes Craven (referente del cine de terror de los años 70 en EEUU) dice que sus películas Las colinas de los ojos malditos y más Last House On The Left, vienen a ser algo así como el final del hippismo; reflejan la aparición del Clan Manson.

Casi a fines de los 80 hay un nuevo boom vinculado estrictamente con lo físico, con la moda de las cirugías estéticas y con la aparición del SIDA. Se ejemplifica con películas como La mosca, de Cronenberg, donde el terror tiene una forma física muy concreta –un tipo que tiene una enfermedad por la cual se le caen pedazos del cuerpo–, y con El ansia, donde el vampirismo se transmite a través de la sangre

Para fines de los años 80 ya nadie se asustaba con las infinitas resucitaciones de Michael Myers (el asesino de la saga Noche de brujas), Jason Voorhees (Martes 13) y Freddy Krueger (Pesadilla), y estaba bastante claro que tampoco se lo proponían sino que reinventaron sus series inyactándole sentido del humor. En ese sentido, Wes Craven, el creador de Freddy quien en los 90, cuando el negocio estaba agotado, reapareció “triunfalmente” con Scream. Lo que se conoció como “la oleada del horror posmoderno”, diseñada para gente que se cree mucho más inteligente que las películas que consume. Con la aparición de Scream el cine norteamericano pareció recuperar algo de respeto por el miedo. Entonces llegaron Sexto sentido y El proyecto Blair Witch. Un retorno a los miedos primitivos, a terrores infantiles (las brujas que habitan los bosques–, el miedo a la oscuridad; a cosas menos tangibles que un psicópata con un hacha) Propuestas más interesadas en el suspenso, en la incertidumbre. En Destino final, la amenaza proviene de los electrodomésticos más comunes; el miedo es el miedo a subirse a un avión que en una de esas estalla en el aire).

Hollywood volvió a concebir el cine de terror como un género que podía venderse a un público adulto y por el que se podían arriesgar económicamente.

Después del 11 de septiembre de 2001, en los Estados Unidos y por ende este bombardeo de películas de terror en el mundo, surge esta nueva (por así decirlo) ola / moda de terror con interpretaciones de todo tipo, sociológicas y políticas. Ni hombres lobos, ni monstruos radiactivos, ni familias de caníbales, ni asesinos seriales; nuestros nuevos fantasmas, el verdadero miedo, es el miedo a vivir con miedo sin saber muy bien con miedo a qué.

La otra vertiente del nuevo terror norteamericano se compone de las remakes y secuelas tardías de hitos del horror de fines de los 60 y los 70 (desde El exorcista: el comienzo, hasta La masacre de Texas, pasando por El amanecer de los muertos, El terror de Amityville y la Tierra de los muertos, entre muchas muchas más).

Para quienes quieran recordar los viejos buenos tiempos, hay películas protagonizadas por Bela Lugosi y Boris Karloff juntos. Sino recuperar El exorcista, La Profecía, El Resplandor, Audition (Takashi Miike)

Información obtenida del suplemento Radar (Página / 12) del día domingo, 24 de Julio de 2005. (Nota escrita por Mariano Kairuz)

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