El camino de San Diego y el recorrido del héroe

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Por Marcelo Diaz  

El héroe de ayer se convierte en el tirano de mañana, a menos que se crucifique a sí mismo hoy.”

Joseph Campbell

    El film se estrenó en el año 2006, lleva la firma del director argentino Carlos Sorín y reconstruye la estadía de Maradona en la clínica Suizo Argentina durante el año 2004. El futbolista fue internado en esa oportunidad por una afección cardiaca, miles de fans, de diferentes provincias de Argentina, rodearon  la manzana del sanatorio para velar por su salud y el país entero seguía su evolución mediante diferentes medios masivos de comunicación segundo a segundo.

   La historia consiste en el recorrido que realiza desde misiones hasta Bs.As Tati Benitez para llevarle al ídolo una estatua natural, una raíz de timbó que tiene la forma de Maradona: una efigie del Diego campeón del mundial de fútbol de 1986. Esa efigie se desempeña como un talismán con el  que logra resolver todas las pruebas que se le presentan en el camino. Si tuviéramos que definir el film en términos de géneros se trataría de una Road movie, recordemos el desplazamiento de un lugar a otro, o sería una forma particular de documental ya que se vuelve a narrar la biografía de Tati desde los testimonios, a veces con un tono paródico, de sus compañeros de trabajo, de los conocidos del pueblo y de su familia. Pero vayamos a las interpretaciones.

   El desencanto por lo sagrado es un rasgo constitutivo del hombre moderno y a la vez puede ser una característica que diferencie la modernidad de otras épocas de nuestra historia. Quizá la obra de Sorín nos invite a pensar en el lugar que ocupa  el mito en las sociedades modernas (en la actualidad) bajo la forma de creencias populares y el modo en que se puede actualizar el recorrido del héroe propuesto por Joseph Campbell a partir de la trascendencia de la figura consistente del imaginario social como el caso de de Diego Armando Maradona.

   El mito y lo sagrado no desaparecen sino que, como dice Elíade, cambian su campo de acción. Se genera un sincretismo entre los mitos populares y la el cristianismo. La creencia popular crece y se diversifica, algo que se puede observar en el film de Sorín en la multiplicidad de íconos religiosos. Y ni la razón ha logrado evitar que esto suceda. Son símbolos más cercanos a nuestros tiempos los que cada vez tienen más fuerza. Y Maradona es uno de ellos. Cabe preguntarse qué hubiese pasado si Maradona no sobrevivía a su estadía en la Clínica Suiza. En ese caso hay dos lecturas. Si Maradona muere se transformaba inmediatamente en un Santo y las condiciones simbólicas favorecen esta opción. Ahora, y esta es la otra lectura, que no haya muerto no quiere decir que no haya milagro sino lo contrario. El milagro está precisamente allí a la vista de todos los fans y fieles que rezaron por él y lo acompañaron esos días del año 2004 como una constatación.

El héroe, como lo enuncia Campbell, puede ser el redentor del mundo. Pero para lograrlo tiene que realizar un sacrificio. Tiene que disolverse. Desaparecer.  Lo extraordinario de Maradona consistió en vencer a la adversidad, no hablamos de un monstruo literal, sí de la pobreza como la prueba a superar y como la excusa y conjuro para todo desvío que pueda haber en el camino. La pregunta que trasciende el film  es ¿qué consecuencias y qué lecturas se podrían hacer sobre las decisiones que tome Maradona hoy? O ¿en qué momento la luz del héroe termina en una historia monocromática?

    Tampoco hablamos acerca de la importancia del fútbol en una sociedad como la nuestra. Por ejemplo no hemos hecho una analogía entre un estadio de fútbol y un templo. No nos detuvimos a pensar que el viaje de Tati Benítez tenía otro destino originariamente que era la cancha de boca. Y que Maradona fue campeón con la selección nacional en el mundial de fútbol de 1986 en México.

   Hoy la figura del Diego vuelve a cobrar fuerza, lo que no quiere decir que en los últimos años no lo haya hecho por una u otra causa, porque actualmente es director de un equipo fútbol después de haber sido director técnico de la selección. Lo que él representa es de alguna manera el tiempo de esplendor de una época distinta al presente. Las frases de Elíade nos permiten establecer una comparación a la hora de referirse a la necesidad de volver a actualizar lo sagrado: “Volver a vivir lo que los dioses habían vivido in illo t empore traducíase por una sacralización de la vida humana que completaba de ese modo la sacralización de la vida y del cosmos”(Elíade, Mc:1953. Pág. 18). Más de un año después del mundial de fútbol en Sudáfrica aparece la concepción circular del tiempo del hincha. Partimos de la idea de que a la Historia le agradan las simetrías y quedó la sensación de que con Maradona al frente de la selección se podría haber repetido lo sucedido en México del 86.

 

Bibliografía:

Campbell, J: “El héroe de las mil caras”. Fondo de Cultura económica. 1972. México.

Jung,G: “El hombre y sus símbolos” Paidós. 1995. España

Elíade, Ma: “Mito y realidad”. Editorial Labor. 1991. Argentina.

Elíade, Mb: “Lo sagrado y lo profano”. Editorial Guadamarra. 1967. España

Elíade, Mc: “Los mitos del mundo contemporáneo”. Editorial Almagesto. 1953. Bs.As. Argentina

 

Ficha técnica:

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